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Taxonomía social

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En el mundo hay dos clases de personas, a saber, los que hacen lo que les sale de los huevos y los que no. Los primeros, a lo mejor es cosa de la genética, se miran en el espejo, se quieren y no están dispuestos a sufrir por nada ni por nadie. Los segundos, no. El azar, la casualidad o un dios aburrido y cabrón ponen a unos y a otros en diferentes cestas, apiladas; arriba, los que mandan; debajo, los que obedecen. A veces, como las migas del pan congelado, alguno cae por entre los mimbres sueltos del canasto: dolor, espanto, tragedia. Otras, el viento caliente que prepara las tormentas de verano hace subir a gente como a las pavesas en la hoguera: alegría, jolgorio, sospecha, tragedia. A la relación que se establece entre lo que sube y lo que baja, lo llaman democracia que es una cosa muy bonita que tenemos en España y que, como una enfermedad recurrente e incurable, aparece de vez en cuando en forma de erupciones de colorines en las calles, y ruido, mucho ruido. Quizá esta taxon...

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El tiempo es apenas la cáscara de una nuez que flota lánguida sobre la sopa boba. Es julio. El sol, como una yegua preñada, cabalga cansino por el cielo. Leo la prensa y me agobio; no soporto el hedor que desprenden los que mandan: a chorizo rancio, a franquismo casposo, a mierda fusilera. Dice uno muy listo que el poder debería servir para transformar el mundo; lo han entendido bien los genoveses pero alguien debía explicarles que cuando se avanza también se transforma la realidad. ¿Lo entiendes?, cuando se avanza, también se transforma la realidad, tontarra. España tiene un problema, desde la transición lo ha tenido: nadie ha sido condenado por crímenes contra la humanidad. En esa ignorancia, los cavernarios se han creído intocables; lo son. Son los hijos ideológicos de aquellos asesinos los que han decidido la exclusión del pobre de las aulas, la vuelta del Ripalda al sistema educativo, los que sueltan a sus perros de presa para que muerdan a los heterodoxos, a los disconformes...

La Salvaora

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Cospedal se reivindica como ‘salvadora’ de Castilla-La Mancha Quien te puso Salvaora, qué poco te conocía. El que de ti se enamora se pierde pa toa la vía...

Mi amigo

La voz que vive en mi ascensor se ha vuelto melancólica. Lo que antes era puro gozo, hoy es sombra. No sé qué le puede pasar, pero algo grave le ocurre a ese señor. Cuando dice “subiendo”, un deje de una tristeza infinita se le desliza por entre las invisibles comisuras. A lo mejor es el tiempo este tan malo que nos ha vuelto, o el abatimiento acumulado por estar encerrado eternamente entre cuatro diminutas paredes de hojalata; no lo sé, solo constato una realidad que me estremece. Para animarlo, lo saludo siempre; incluso le digo cosas agradables como “amigo del alma” o “tenemos que quedar para tomar un café” y eso; no parece que dé resultado, ni cuando me miro en el espejo y hago monerías para que se ría. Hoy es el Corpus, uno de esos jueves . El ejército de chupatintas que nos desgobierna se ha empeñado en hacer fiesta. El cielo amenaza con desplomarse, como cada día, sobre los campos revestidos de un verde exquisito. Estoy cansado, un cansancio leve pero persistente. Sobre la me...

Nieva en Cuenca

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Los profesores Carmen Reinhart, de la Universidad de Maryland, y Kenneth Rogoff, de Harvard la han cagado. Ya. Han elaborado una hoja de cálculo para demostrar que lo mejor de lo mejor es la austeridad, que solo con el ahorro extremo se puede salir de la crisis. Los profesores han realizado a la perfección el papel de tontos útiles. Ya. Sus conclusiones son similares a las de un ama de casa que sabe que si quiere llegar a fin de mes tiene que quitar un poco de aquí y otro poco de allá para conseguirlo. Mentes preclaras afirman, como los profesores, que el derroche –llaman derroche a comer– es muy malo para la economía de la zona euro, por eso proponen minijobs (vaya mierda de palabra y de concepto) para ir acostumbrando a los jóvenes a no derrochar para meterlo todo en compañías privadas de salud y en preferentes. En ese contexto ideológico los empresarios asumen un papel que han usurpado a nuestros políticos de medio pelo, gobernar la economía de un país con criterios de ama de ...

La lección

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«A ti qué te pasa, chaval», dijo el Body acodado en la barra del bar. El Body no es mi amigo y su sola presencia me incomoda. No le contesté, me di la vuelta para hablar con el camarero que dormitaba en la otra esquina. «Que qué te pasa, tío», insistía el figura. En esos casos respiro lentamente o me pongo hecho un basilisco. Me puse hecho una fiera. Error. Cuando aparezca en tu vida un narcisista, huye o te amargará la noche. Me la amargó con su argumentario de sacristía. Si servidor decía que la cal es blanca, él lo negaba: hay cal negra porque el color de tal mineral es relativo a la presencia o ausencia de la luz del sol. La rehostia el lumbreras. Otra cerveza, imploraba servidor de usted cada cinco minutos; esta vez con doble de alcohol y patatas fritas que amortiguan el ruido exterior. Qué dolor de cabeza más insoportable: la cerveza y la sabiduría del Reader's Digest se llevan muy malamente.  A las cinco de la mañana, insomne, daba vueltas en la cama y a la cabeza. Qu...

Agua

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Arco iris sobre La Melgosa. Dicen las webs de mi pueblo que Cuenca llora en la Semana Santa y se lamentan, lloriquea incluso una gachí que se define como muy atea (debe de haber diferentes intensidades en eso de ateísmo), y el del bareto de mi barrio y la Marichufi que ha vestido a la niña de María de los Dolores que dan miedo. Por aquí, desde que me acuerdo, todos lloramos. Si el papa Paco fuera de Cuenca –cosa que obviamente no está a su alcance–, no lo dudes, también estaría lamentándose con una copa rebosante de resoli en la mano, impotente ante la fatalidad que nos empuja cuesta abajo; terrible es nuestro destino y terrible el resoli que te dan en los garitos. El cielo de Cuenca está triste, pobrecico, o cabreado, vaya usted a saber por qué. Los campos, más que verdes, son de plata por el reflejo mágico de las nubes en los charcos. De plata nada; todo, grisura. Es cierto, llueve; disfruto con el agua que me cae mansa mientras deambulo por el campo. La lluvia lo lava todo, in...

Perséfone y las palomas

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Hoy llego tarde. Razones de peso me han impedido cumplir con mi compromiso. Vivo en Cuenca, no lo olvides, aquí todo llega tarde, incluso la primavera que apenas empieza a tocar con sus dedos las ramas yertas de los árboles (los almendros estallan en el campo mientras que los prunos ciudadanos ya colorean y se pintan de rosa pálido). Esta mañana también llueve. Las fuentes fluyen a borbotones emitiendo un ruido primigenio que tanto me calma. Rosa, lluvia y verde. Es cierto, despunta la primavera. La primera luna está a punto de cuajar tras las nubes henchidas de agua y con ella las procesiones, los sermones imposibles, el caballero de capa y sombrero « llevando un cirio en la mano » ; tras ellos, con ensoberbecida humildad, las damas postulantes de negro, no sé si todo, con mantilla y misal impreso en papel de arroz. Si no miras a ese lado, la vida atruena y se multiplica bajo los aleros: picapinos, truchas de acero inoxidable, pequeñas cucarachas junto a los fogones. He plantado e...