Ley seca

Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo. Te lo digo como lo siento. Pues, ¡no va la corporación de mi pueblo y aprueba una ley más seca que la mojama! De diez de la noche (cuando cierran los hipermercados) a siete de la mañana (cuando abren las churrerías), queda terminantemente prohibido beber alcohol en cualquier establecimiento, incluidos restaurantes y, por supuesto, bares. Aquí va un taco gordo. A mí me gusta el vino, tampoco es que me pase, pero un vasito o dos son imprescindibles para disfrutar de la cena. ¿Te imaginas una ración de morteruelo del país a las tantas de la noche regada con abundante picacola light o, peor todavía, con fantanaranja?; ¡qué asco! Ya lo he dicho y no lo vuelvo a repetir: me gusta el vino y si es de la tierra mejor (se admiten donaciones), y que ahora venga una recua de puritanos a joder la marrana, a mis años. «Fran», ¡es que se me enciende la sangre! Claro que bien mirado, aquí hay tajada. Se trata de abrir una tienda/gasol...