Dylan

Lo bueno de ir haciéndose mayor es que has coleccionado tal cantidad de cosas, de poemas, de vida, que sin apenas esfuerzo puedes descargar del saco que llevas a cuestas una frase, cualquier frase escogida al azar, y ponerla en no importa qué circunstancia para defender alguna causa perdida. Yo, que ahora estoy altamente preocupado por el sectarismo paleto de algunos de nuestros políticos de más renombre, he encendido el casete, aquel aparato de pilas que me trajo la novia de Canarias y he puesto la cinta. Sorprendentemente el cacharro funciona, muy mal, y lógicamente Dylan también; apenas si se le oye una voz de vieja borracha, que me encanta a pesar del puñetero reproductor que me trajera la novia de Tenerife. El americano chilla frases en una lengua que no entiendo, frases sobre el mismo aburrido acorde de guitarra; pero como soy tan antiguo me fascina, y más cuando me dicen que dice: «Cuántas orejas debe tener un hombre antes de que pueda oír a la gente». Ahora la concejala de mi ...