Taxonomía social

En el mundo hay dos clases de personas, a saber, los que hacen lo que les sale de los huevos y los que no. Los primeros, a lo mejor es cosa de la genética, se miran en el espejo, se quieren y no están dispuestos a sufrir por nada ni por nadie. Los segundos, no. El azar, la casualidad o un dios aburrido y cabrón ponen a unos y a otros en diferentes cestas, apiladas; arriba, los que mandan; debajo, los que obedecen. A veces, como las migas del pan congelado, alguno cae por entre los mimbres sueltos del canasto: dolor, espanto, tragedia. Otras, el viento caliente que prepara las tormentas de verano hace subir a gente como a las pavesas en la hoguera: alegría, jolgorio, sospecha, tragedia. A la relación que se establece entre lo que sube y lo que baja, lo llaman democracia que es una cosa muy bonita que tenemos en España y que, como una enfermedad recurrente e incurable, aparece de vez en cuando en forma de erupciones de colorines en las calles, y ruido, mucho ruido. Quizá esta taxon...